14 de abril de 2011

Historias para surrar

Mi vecino tiene un gato. Blanco con tonos naranjas. O de tonos naranjas con manchas blancas. Depende como te lo quieras imaginar.

Nunca nos hemos llevado bien.

Me ve pasar, como con odio, sentado afuera de su casa, con esa pose tan maricona y soberbia. Es flaco pero de buen cabuz. Está muy cagado.

Antes trataba de acercarme pero el huía cobardemente.

Ahora me gruñe.

Está loco.

A veces se pasea por la barda de mi casa y lo veo desde mi cuarto y el se sienta y me observa. Y no dejamos de observarnos.

Salgo y el cobarde se va.

Hace unos días afuera de mi cuarto encontré un pájaro bebé muerto.

Creo que me ha declarado la guerra.








Eso o el calor me hace alucinar.

5 comentarios:

Kasumi dijo...

Sin comentarios... ♥
hahahahahahahahahahahahahahahaha

Luz dijo...

Pues dejale un reglao repugnante también en su cama, algo así como un panfleto para que se una a la causa de López Obrador.

maki dijo...

wow..... que bonita redacción :D
me gustó mucho esta entrada!!!! sobre todo cuando dices "es flaco pero de buen cabuz" jajajajaja xD

KamE.- dijo...

Pues déjale un paquete de comida para gatos vacío sobre su cama!!!! a ver si le gusta!!

niño de menta dijo...

Cuanta energía! la sensación de libertad es palpable, me encantan tus textos.