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Mostrando las entradas de septiembre, 2011

Se me fue otra vez...

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Y por fin después de un lapso de depresión post parto y demás cosas que solo le ocurren a señoras ya bien entradas en la menopausia, me topo con la agradable noticia de que tengo un blog y que... no he escrito en él. Hurra por mi sentido común que al parecer está en la pendeja de vacaciones.
Pero en fin, el punto aquí es que, a pesar de tener muchas ganas de escribir en mi mugrero, comienzo y.... me distraigo...................
Y... a quién engaño! ni voy a escribir nada.
Ah pero eso si, AMO esto : )





Pláticas incidentales vol.1

Escuchada de chiripa, el otro día que caminaba por la calle y las personas de la casa de la esquina hablaban en voz muy alta:

A: es que no puedo creerlo
B: ¿qué?
A: ¡que su esposo la espiaba mientras se bañaba!
B: ...
A: y así estuvo durante ¡MESES!, hasta que su esposa se dió cuenta y a ella la corrió de la casa y a su esposo le pidió el divorcio!

Salven al ganado!

Es curioso que, cuando tu vida está al tope, no te das cuenta de nada. Disfrutas todo lo que tienes que disfrutar por que sabes que estás feliz, no te preocupas de nada mientras las flores crecen a tu alrededor. Y cuando no, hasta por que la mosca cae muerta te pones a llorar y a filosofar de por que tu vida ha sido un desperdicio durante todo este tiempo.
Antes así era mi vida, aparentemente feliz. Y digo antes por que la verdad nunca me he convencido de que haya sido así alguna vez. Últimamente estoy sumida en una... como decirle, espiral autodestructiva.
En mi cerebro, durante los últimos días, he tenido justo esa palabra, "apariencia", grabada como con esos fierros calientes que utilizan para marcar ganado.
Aparentar, la gente aparenta lo que no es. O, es más fácil aparentar cosas que no lo son, a toparte con la realidad de hocico.
Por que la realidad duele, y duele mucho.
A decir verdad, ni siquiera se por qué estoy escribiendo esto aquí.








¿qué?, como si tú no hubieses …

...

Hoy no quise ir a la universidad. Simplemente no me dió la gana. A veces, cuando iba en la primaria hacía lo mismo, solo que fingía dolor de estómago.

He tenido tiempo de pensar muchas cosas. Llamé a 2 doctores. Tengo cita para hoy en la noche y mañana me confirman la otra.

Siento que no puedo pensar bien, de esas veces que estás en un hoyo y no puedes salir por que tus propios pensamientos hacen que escarbes en lugar de que escales.

No hay nadie con quien hablar. Mi mamá está dormida. A lo lejos escucho el sonido de un avión.

Creo que perdí el día de hoy. Me perdí, y perdí el día.

 y el perro del vecino sigue ladrando.

Crónicas urbanas

¿Qué fue lo que pasó?
Para que aquel hombre, con muletas y vendas en los dos tobillos, sucio, con la ropa rota, la mirada perdida y caminar sin rumbo fijo ¿terminara así?
La misma pregunta me hago cada que veo al hombre al que le falta medio pie. Y al de largo cabello, tan largo y enrredado que deja un curioso aroma cada que pasa junto a mí. O a la señora con bastones que se sienta en la indiferente calle a esperar a que alguien siquiera la mire. También al señor que duerme bajo los techos de los negocios, sobre cartónes. Aquel otro que hurga los botes de basura en las calles, buscando algo comestible. Y el anciano de cabellos blancos y ropa raída, que va caminando acompañado siempre de una bolsa de papel y se sienta en las escaleras de la taquería viendo como se mueve el resto del mundo.
¿Qué fue lo que pasó?
Ahora solo son personajes urbanos, parte del paisaje, que provocan la más potente indiferencia sobre las personas "con mas suerte" que ellos. 
Una molestia, según ot…

Entrada patéticamente nada productiva y hasta cierto punto autodestructiva, o lo que es lo mismo, quiero escribir cualquier cosa con tal de publicar algo después de mucho tiempo de no hacerlo.

Ya son 3 semanas desde que volví a la univesidad. Sonaré como señora regordeta en plática de sobremesa pero, "ay como pasa el tiempo". Una como quiera comadre, pero ¡las criaturas!
Siempre, y supongo que es algo que les pasa a todos, siempre que comienzas un nuevo semestre, te dices a ti mismo, ahora si, con todo!.
Y 3 semanas después te das cuenta que sigues en la pendeja perdiendo el tiempo.
Y si, no voy a mentir, estoy perdiendo el tiempo, pero recordé algo de mi infancia (como suelo hacerlo y luego lo publico aquí) y ahora me dignaré después de ni siquiera meterme al blog y tenerlo abandonado, ah pero ya cambié el diseño, está guapo, que no? a publicar.
En aquellas épocas de abandono y supervivencia infantil, recuerdo que los pocos videojuegos que jugaba era siempre en casas ajenas. De mis primos o mis amiguitos. 
Hubo un tiempo en el que me traumé desquiciadamente con el age of empires. Lo jugaba en casa de mi tía, con mi sobrina 2 años menor que yo... y éramos unas MA…