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Mostrando las entradas de octubre, 2013

Una cosa lleva a la otra

Cuando iba en la secundaria -cabe destacar que fui en una secundaria de puras mujeres- empezó una campaña (al más puro estilo de los partidos políticos) anti anorexia-bulimia. 
Además en ese tiempo, corría la historia-rumor-leyenda urbana de que en los baños de cierta escuela, las tuberías que conectan a los excusados-sanitarios-retretes, se pudrieron-rompieron-desgastaron por los supuestos vómitos de muchas de las alumnas. (ignoren mis sinónimos escritos nomás para convivir)
Iban a cada uno de los salones a darnos pláticas, a mostrarnos fotos de chicas (siempre chicas) en los huesos, a decirnos cómo ayudar a alguna amiga (siempre amiga) que tuviera un problema similar o que sospecháramos de sus hábitos alimenticios. 
Total.
Siempre he sido, si gustan etiquetarme dentro de la fauna que habita los salones de clases, del tipo desmadrosus castrosus valemadrosus, o sea, siempre me he sentado hasta atrás. Para pasar "desapercibida" cuando los profes hacían preguntas, para comer …