8 de noviembre de 2011

Andanzas

La mayor parte de mi tiempo libre (la mayor parte de mi tiempo, que le hago...) me la paso pensando en qué pasa con las cosas una vez que las pierdes, te las roban, las olvidas o simplemente desaparecen.

Después de todo, ¿qué es el tiempo para un objeto?

Hace poco encontré un libro, bastante viejo, que le pertenecía (o pertenece aún, nunca se sabe) a un chico que estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria, en el grupo 1B.

¿Qué tuvo que pasar, para que, durante todo este tiempo, el libro estuviera de mano en mano hasta terminar en el librero de mi cuarto?

Definitivamente si las cosas hablaran, pasaría horas platicando con ellas.





¿Qué pasará con este libro al cabo de los años?, y bueno, no solo con este.

3 comentarios:

La Gata Tuerta dijo...

Ahí se quedan, esperando.
¿Qué sería el tiempo para ti de tener que vivirlo tan largamente como ese libro olvidado en un librero?

A estas alturas a los objetos ya no les interesa, sólo esperan...

y esperan...

olvidando incluso qué esperan...

Ahí es cuando lo encuentras y una entrada nace de él.
Quizás recordó qué esperaba!

Las Horas dijo...

pttsss ahora sí mujer, NOMAMELA! yo tengo el mismo libro y con una historia similar.

El libro llegó a mis manos después de que el jefe (dueño de una fábrica, cultísimo el hombre) de uno de mis tíos se murió. Así que su esposa iba a tirar todos sus libros. Entonces mi tío me habló para que me llevara todos los que quisiera o en su defecto estuvieran en buena condición.

No creo que el hombre muerto se imaginara que sus libros de arte irían a parar conmigo. Le agradezco, tengo varios tratados del renacimiento, un par de historias del arte, muchas revistas de Salvat, un par de revistas de moda en francés (muy monas e inútiles, pero bellísimas las condenadas), un libro de Kandinsky,otro de Pérez Galdós, otro sobre la Grecia Clásica, otro sobre Roma (ENORME) una mini libro de los estilos básicos del arte, un par de novelas, un par de estudios de teatro latinoamericano, jumm y varias cosas más que no recuerdo justo ahora (decidí no tomar los libros sobre ballet, ahora me arrepiento mucho).

También tengo un libro de cuentos de mi amada Virginia Woolf que compré en algún bazar. Tiene apuntes, subrayados, notitas, etc. Siempre me ha dado gracia cuando lo hojeo.

Siempre bromeo que mis libros, todooosss esos libros que tengo, cuando muera deseo que los entierren conmigo, pero ya me lo han dicho, que soy un envidioso con el conocimiento, jajajajaja son de las pocas veces que desearía tener un hijo para dejarle todas mis pertenencias. No sé si hablar de mis DVD's que por aquel entonces quizá ya ni funcionen para la super tecnología, lo que será una pena, porque tengo una buena colección (sí, poca modestia. FIN)

Besos

かすみ-様 dijo...

Me he preguntado lo mismo, con el hecho de que una vez mi papá encontro una moneda de 5 yen tirado en la calle, sí! YEN! y me lo regalo, y sólo me duro el lujo un año, xke lo volvi a perder u.u
Pero seguro alguien lo encontro y lo disfruto tanto como yo, o quizá lo volvió a perder como algo sin valor, como solo eso, un objeto.
La entrada es fabulosa, y el comentario de @Gata tuerta es increible para comentar tu entrada!

Amo esos pequeños gran cuestionamientos que surgen de la vida cotidianamente extraordinaria!