30 de julio de 2011

Si pones atención...

Primerísimamente (lleva acento?... existe esta palabra?!.. bueno no importa) quisiera agradecer a todas aquellas personas que se toman la molestia de leer este mugroso humilde blog... :)

Ahora si.

Hace ya unos ayeres, una tía compró una casa muy muy vieja y se fue a vivir ahí. Yo tendría unos.. 6, 7, 8 años, no recuerdo bien.

En entradas anteriores he mencionado que hubo una época de mi vida en la que me enviaron por paquetería a vivir con mis abuelos. Bueno, pues mis abuelos vivían con esta tía en aquella vieja vieja casa. La casa en cuestión había sido parte de una gran hacienda, entonces ya se podrán imaginar mejor cuando digo que si es vieja vieja.

En si eran dos casas en el mismo terreno. La principal, luego un patio y al fondo la otra casa (mucho mas pequeña que la principal). Lo curioso es que paralelo al terreno hay un pequeño callejón que, al lado de la casa principal, sobre la calle, está la puerta, y si te metías por ahí salías al patio de la casa. Espero haberme explicado bien por que ya me enrredé.

En ese tiempo yo era una marica niña muy miedosa y mis primos me espantaban diciendo que en la casa se aparecía un señor, y que si te asomabas en las noches por la ventana de la cocina y ponías mucha atención, podías ver como la cortina desgastada del segundo piso de la casa de atrás se movía y aparecía la cara de una mujer.

Jamás dormí tranquila el tiempo que viví ahí.

Pero dejando de lado los supuestos hechos paranormales que jamás vi pero bien que me surraba del miedo toda la casa en sí me encantaba. En algunos cuartos aún había marcas de libreros sobre las paredes, incluso las siluetas de los libros estaban bien delineadas. El piso viejo de madera que tronaba cada que alguien caminaba, el olor a humedad de la casa de atrás, la azotea con ese barandal como de teja sacado de cualquier vieja película mexicana donde salía alguna vecindad, los baños con ese look tan retro, los enchufes tan raros y amarillentos, y lo mejor, las puertas con cerradura del año del caldo que necesitaban de esas llaves de hierro que parecen de cuentos de hadas.

Todas esas cosas dignas de una casa vieja (cabe mencionar que la casa en si, estaba casi en ruinas cuando la compró mi tía) que a la mayoría les causa repulsión, a mi, extrañamente, me encantaban.

En estos momentos no se como se encuentre el lugar, por cosas de la vida hace ya varios años que no voy a visitar a mi tía, pero me tatué en el cerebro el lugar y lo recuerdo bastante bien.

El tiempo pasó y descubrí que tengo una obsesión por las casas y edificios viejos y abandonados. No sé por qué. Tal vez ese gusto lo despertó la vieja casa de mi tía.

Cuando tengo la oportunidad, me meto a casas abandonadas. Simplemente a ver, por curiosidad, por el puro antojo pues. Es horrible por una parte porque no sabes con lo que te vas a encontrar. No sabes si algún vagabundo vive ahí o si es guarida de alguien mas. No sabes si es seguro, tal vez podrías caerte o algo te puede pasar. Pero también es hermoso. Al menos para mí. Es más hermoso que horrible, pero como adoro esa mezcla. Y el miedo siempre está presente. Y por cierto que siempre hay que ir acompañado de alguien por cualquier cosa que llegara a pasar... por si algún día quieren hacerlo.

Es triste ver como algunas están completamente vandalizadas, pero por otra parte también les da cierto encanto.

Sigo intentando llegar al origen de este gusto que algunos de mis amigos consideran bastante bizarro.

Tal vez sea el tiempo. Como es que este puede acabar con algo tan sólido como un muro. Como las cosas se desgastan con este. Como van creciendo las plantas alrededor y van cubriendo todo. Como, apesar de todo, el lugar queda exactamente igual como cuando fue abandonado. En una ocasión, en una de mis exploraciones, en un cuarto abandonado aún había fotos de las personas que ahí vivieron. Revistas, libros, propaganda. Trastes. Recuerdos personales. Una muñeca. Para mi fue bastante conmovedora la escena.

A veces pienso en aquel cuarto. ¿Aún estarán esas fotos regadas por el piso?

También me gusta pensar en las personas. Esos lugares que hoy están vacíos alguna vez fueron habitados. Alguna vez alguien vivió ahí. Alguien durmió entre esas cuatro paredes. Alguna vez varias personas trabajaron, amaron, soñaron, pelearon y trasnocharon en aquellos lugares.

De verdad que si las paredes hablaran.... cuántas cosas podrían contarnos.

La próxima vez que tenga la oportunidad de entrar en un lugar abandonado, procuraré tomar fotos. Mientras tanto compartiré algunas que me he encontrado por internet, ámenlas tanto como yo lo hago u odienlas hahaha. No todos comparten ese amor tan extraño que tengo por los lugares abandonados.

Estas fotos las encontré en esta página "lugares abandonados" de la cual me enamoré a primera vista jojojo... les dejo mis favoritas:



jojojo sublime!!



Si les gustó o por simple curiosidad o si amaron las fotos tanto como yo pues entren a la página, hay muchísimas fotos más y son... geniales.

Oh y esto.... simplemente me supera:

Institución mental abandonada...

Hay bastante material en la red ;)

Oh y esta página también me gustó mucho, por si la quieren checar "página en japonés" (que onda con mis nombres)

Siempre me gusta caminar por la calle viendo todo lo que me rodea, y a veces me gusta toparme de frente con lugares así.





Si pones atención, son mas comunes de lo que crees.

3 comentarios:

かすみ-様 dijo...

No tengo palabras... lloraré!! :'D
hahahaha ok no, pero ame la entrada
jajajajaja a parte la narración de la explicación de cómo llegar al patio de la casa por el callejón... ya me confundí...
hahaha y el hecho de q los libros esten marcados, lo considero tan hermoso y a la ves me pregunto si staran marcados xke no fueron leídos, o quiza unas cuantas veces ojeados...
A parte el hecho de pensar en esos sentimientos encontrados, en el pasado de esas paredes de esos muebles olvidados, de cada objeto tirado... acaso, ¿no es hermoso?
tengo ese gusto, o gran curiosidad por los lugares abandonas, o considerablemente viejos, pero a comparación de vos, jamás he tenido la oportunidad de entrar a uno....

y qué decir de las fotos! HERMOSAS!! MARAVILLOSAS!! SUBLIMES!! (robo de expresión... y? xD hahahaha okok "todos los derechos reservados a anuka makini-no mamela" xD)

ya, sta bn, aqui termino, pero no queda suficiente espacio para agradecer tan grandioso post, ahora las brujas estarán retorcidas en alguna oscura esquina... y ya está! ♥

Miguel Angel dijo...

Haha No estás sola! amo los lugares abandonados también!

Por aca en Panamá hay un lugar que se llama Causeway, que solía pertenecer a los americanos que vivían aquí durante el tiempo que Panamá estaba bajo la dictadura militar. Ahí vivían todos ellos, en esas casas rodeadas de muchos árboles, alejadas de la ciudad y cerca del mar.

Hoy en día, las casas están por su gran mayoría abandonadas. Son casas enormes, y la naturaleza ha tomado todo por fuera, pero por dentro siguen en pie. Cada vez que voy allá no puedo evitar querer entrar allá, ver la estructura y pensar los tiempos en los que la gente subía y bajaba esas escaleras, y todo lo que hacían...es mágico! y bien pinche creepy de noche...

Lo que me asusta de entrar a un lugar así es encontrar una guarida de ladrones o un altar satánico con víctima incluida...oh por dios

Pero como dices, es lo que hace la experiencia excitante...y...potencialmente traumática?

niño de menta dijo...

A decir verdad, jamas me detuve a pensar en ello, creo que gustan las casas del siglo pasado con aire árabe... pero me has removido esa capa de indiferencia que tengo encima, me encantaría visitar una casa abandonada ojala algún día invites, pues la experiencia te permite ver mas detalles que los de un neófito.

Me sorprendes y eso me gusta.